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¿Cuál es la relación IMSS-futbol mexicano?

por | March 22, 2013 12:43 PM
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Autogoles y derechos

La relación entre el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el futbol mexicano profesional no es nueva. Basta recordar que entre el segundo lustro de la década de los setenta y la primera mitad de la siguiente, el IMSS fue propietario de dos clubes de futbol: el Atlante y el Oaxtepec.

El IMSS se hizo de la propiedad del Atlante en virtud de que el dueño anterior del equipo adeudaba al Seguro Social el pago de cuotas correspondientes a los trabajadores que le prestaban servicios en sus empresas. El empresario cubrió la deuda transfiriéndole a la institución pública la propiedad de los Potros de Hierro, equipo de gran arraigo en aquel entonces entre la afición capitalina.

En la semana que transcurre se ha vuelto a hablar del vínculo entre la mayor institución de seguridad social de nuestro país y el deporte nacional por antonomasia a raíz de la noticia según la cual el IMSS erogó, por concepto de incapacidades temporales, aproximadamente nueve millones de pesos a favor de casi 200 futbolistas que militan en equipos de Jalisco, sin que aquéllos sufrieran en realidad lesión alguna que justificara la referida incapacidad ni tampoco el pago del monto aludido.

De acuerdo con un comunicado de prensa del IMSS, esta institución realizó una investigación administrativa, de la cual se desprendió que 38 servidores públicos (23 administrativos y 15 médicos) adscritos a la Unidad de Medicina Familiar número 3 de la Delegación Estatal de Jalisco del IMSS, expidieron ilegalmente certificados de incapacidad a favor de diversos futbolistas por el período de enero de 2011 a agosto de 2012, ocasionando un daño patrimonial al IMSS.
En consecuencia, el IMSS sancionó a sus empleados y presentó denuncia en la Procuraduría General de la República (no en la del Estado de Jalisco, pues el IMSS es un organismo federal), dependencia que se encuentra realizando las averiguaciones correspondientes.

Con independencia del curso de las investigaciones y de las sanciones a que haya lugar, la difusión de este probable quebranto a las finanzas del IMSS debe servir para llamar la atención sobre un ángulo de las relaciones obrero-patronales dentro del futbol mexicano del que poco o nada se habla, a saber: el grado de cumplimiento de las obligaciones de seguridad social que por disposición constitucional y legal tienen los clubes profesionales de nuestro país.

Sería interesante saber a qué monto asciende el salario que los equipos dicen al IMSS que pagan a sus jugadores y verificar si efectivamente la cantidad resultante se corresponde o no con la que en realidad reciben los futbolistas, pues debe tenerse en cuenta que los pagos que el IMSS está obligado a efectuar cuando se presentan incapacidades temporales como consecuencia de accidentes de trabajo (como sería el caso de la lesión de un futbolista) se calcula con base en el salario de cotización de los futbolistas y no a partir del que periódicamente devengan en los hechos.

Si bien el tema de las incapacidades temporales de los futbolistas ha trascendido a la prensa a raíz de conductas fraudulentas, debemos pensar un momento en aquellos jugadores que efectivamente sufren una lesión y que mientras ésta los imposibilite de volver a jugar, su relación de trabajo con el club que los emplea se suspende y, en consecuencia, también la obligación del patrón de pagarle un salario, mismo que durante el tiempo que se encuentre lesionado o convaleciente será cubierto en porcentajes variables y decrecientes por parte del IMSS.

Esos jugadores que en verdad padecen una lesión, no recibirán durante su incapacidad el salario real que periódicamente les paga el club sino, en el mejor de los casos, el salario que los equipos “le declaran al IMSS”.

Así como a algunos aficionados les interesan algunos manejos corporativos de los equipos, también debiera interesarles la manera como éstos llevan sus relaciones de trabajo con los jugadores. No sabemos si todos los equipos de futbol profesional inscriben a sus trabajadores en el Seguro Social y, en caso de que lo hagan, si se conducen con verdad al momento de declarar los salarios que pagan.

Ojala la difusión de los “autogoles” que probablemente le metieron al IMSS algunos de sus empleados en aparente connivencia con algunos derechohabientes, contribuya a sacar a la luz otro de los muchos espacios de simulación y opacidad que inundan el mundo de las relaciones de trabajo en el deporte mexicano.

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