La Ciudad Deportiva

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El Estadio Olímpico Metropolitano, la caldera del futbol catracho

por | March 21, 2013 2:24 AM
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Localizado al sur de San Pedro Sula, donde al final de las gradas ya no se alcanzan a ver más casas y solo se aprecia el verde arbolado de los bosques hondureños. Ahí está el Estadio Olímpico Metropolitano, con poco más de 15 años de historia, que en su fachada se podrían traducir en más de 40. Sus gradas multicolor se han preparado por cuatro años para un partido en especial, ante México, el gigante que nunca ha salido vencedor de la capital industrial de Honduras.

Desde semanas antes del partido ante el Tri, el Olímpico Metropolitano es preparado minuciosamente para recibir las hostilidades; hace unos años se renovaron los vestidores, para por lo menos darle comodidad a los jugadores antes de saltar a la cancha, ya que dentro de ella, los catrachos buscan hacerlos sentir como sus peores enemigos.

Las dos últimas víctimas del inmueble han venido de la zona del norte de continente. Primero fue Canadá la que se llevó una derrota de 8-1 y hace poco más de un mes, los Estados Unidos quedaron fritos ante la poderosa arma de los hondureños. Durante todo el año el calor que se siente se compara con los mejores destinos paradisiacos de México. La temperatura promedio de 31º, más la sensación de humedad que se siente hace que el clima sea muy pesado para cualquiera que se atreve a visitar esas tierras.

Como en cualquier estadio de América Latina, la efervescencia que se plasma antes de un partido de su selección no se puede comparar con nada en el mundo. Reventa de entradas, banderas y pintadas de cara por todos lados. En los alrededores, se busca estacionamiento entre el lodo acumulado por las lluvias y las calles aledañas que buscan hacer el negocio del año siempre que la Bicolor le hace los honores a sus rivales en San Pedro Sula.

El pasto se recorta de acuerdo al rival en turno. Cuando Estados Unidos visitó Honduras en febrero, se dejó que creciera para que los de las barras y las estrellas les pesara rápidamente el campo y reflejaran el cansancio. Ante México, la estrategia será diferente, ya que el césped estará casi al raz y bien regado, incluso unas horas antes del partido, para que el Tri pueda correr con el balón, pero se vaporice en el intento de ofender a los catrachos.

La única parte del inmueble que tiene butacas con respaldo son los palcos y las plateas. El resto se ha quedado en la antigüedad  con el concreto que alberga las emociones mientras los jugadores hacen su trabajo en la cancha. Se dice que la capacidad límite del estadio son 37,325 aficionados, aunque siempre hay más de 40 mil almas ahí. Ya adentro no importa donde te acomodes, lo primordial es apoyar y hacer sentir hostil el territorio para quien lo visite.

Hasta ahora, México ha sido un gran cliente del Olímpico Metropolitano, e incluso ha cobrado víctimas en dos entrenadores de los aztecas. Una vez más el camino hacia la Copa Mundial hará que el Tri con todas sus figuras y su prestigio esté de visita en la ciudad con el índice de criminalidad más alto del mundo. En Honduras eso no importa, esta semana el tema es solo vencer a México. Para lo demás, habrá tiempo después.

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