La Ciudad Deportiva

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El mejor trofeo del mundo

por | March 14, 2014 9:37 AM
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¿Quién no lo ha soñado? Ya sea en una cascarita callejera, un tochito en el parque o unas vueltas en los go-karts, ¿a quién no le ha pasado por la mente la curiosidad de lo que debe sentirse levantar el trofeo de campeón? Y no sólo ahí. También sentado en el sofá viendo aquel partido en el que se decide todo. Mientras vemos las ceremonias de premiación resulta casi imposible dejar de posicionarnos, aunque sea por un segundo, en los pies de quien recibe el título y el trofeo que lo acredita como campeón. El mejor de su disciplina, aunque sea por un corto tiempo, porque la gloria es para siempre.

Después de años de trabajo, dedicación y esfuerzo, no existe mejor premio para un deportista que el trofeo que lo acredita como campeón. Aquel por el que luchó hasta levantarse como el rival a vencer en su especialidad. Entre muchos están el Balón de Oro, el título de Campeón del a Fórmula Uno, la Copa de Mundo y el trofeo Vince Lombardi, pero existen cinco en el mundo deportivo que sobresalen del resto por su carácter distintivo: el Scudetto, la Copa Stanley, el trofeo Borg-Warner, el Maillot Jaune y el número 1.

Scudetto

Empezando por el calcio, el Scudetto a simple vista es un escudo que el equipo campeón reinante tiene derecho a usar hasta que se corona a un nuevo campeón. La incorporación de este detalle se lo debemos al Génova que, tras ganar su noveno título en 1924, decidió utilizarlo en la temporada de 1925 y, de cierta manera, recordarles a los rivales que no estaban jugando con cualquier equipo sino con el campeón. Este imponente efecto de que durante 90 minutos estés constantemente siendo recordado, sin palabra de por medio, que el campeón está frente a ti no sólo inspira respeto sino que obliga a ambos cuadros a dar el máximo. No hay mejor victoria que contra el rival más odiado, pero debajo en el escalafón está la derrota al mejor equipo, al campeón de la categoría. Sin embargo, el Scudetto también obliga a quien lo porta a dar lo mejor de sí para mantenerlo, para honrar su historia y su título.

De cualquier manera añade un detalle único por lo que Scudetto no tiene rival similar pues al final del día los jugadores pelean por el derecho a portarlo en su uniforme. El único problema es todos los jugadores campeones que nunca pudieron disfrutarlo porque en la siguiente temporada no jugaron con el equipo campeón, lo cual parece un poco injusto para aquellos que derrocharon talento y esfuerzo en la cancha.

Un último detalle que habla del orgullo de este trofeo atípico es que en algunas ocasiones los equipos han preferido usar el Scudetto al frente de la camisa en lugar de su propio escudo como la Juventus en los 90’s http://1.bp.blogspot.com/-q7RaOKUEb2c/TfSWkWKZOoI/AAAAAAAAdNI/Q8gABV26IUU/s400/viallli.jpg . Si bien la Serie A ya entrega un trofeo de campeón a partir de 2005 (pero que existe desde 1960), no deja de ser el Scudetto el mejor trofeo de cada jugador campeón de Italia.

Copa Stanley

Donada por Lord Stanley of Preston, la Copa era entregada al mejor equipo amateur canadiense a partir de 1893 cuando se otorgó por primera ocasión y el equipo receptor de la copa fue Montreal Hockey Club. En 1926 pasó a ser el trofeo de facto de la NHL y la mantiene el campeón hasta que haya uno nuevo (lo cual significa que no se crea una nueva cada año a diferencia del trofeo Vince Lombardi de la NFL, por citar un ejemplo). El hecho de usar la misma copa lo hace, en sí, un trofeo único pues la mayoría de los deportes suelen realizar una réplica cada año mientras que la historia del hockey norteamericano va pasando de campeón en campeón a través de la Copa Stanley.

Lo anterior, al igual que en otros deportes individuales, pero a diferencia de lo que sucede en los colectivos, se suma al hecho que la Copa Stanley tiene inscritos los nombres de los jugadores de los equipos ganadores (algunos errores se han cometido en el transcurso de la historia). Obviamente la Copa Stanley no podría albergar por sí sola todos los nombres por lo que cuenta con cinco anillos que se van llenando (aproximadamente caben 13 equipos por anillo) y cuando se completa un anillo se inserta uno nuevo para que el más viejo vaya al salón de la fama (de esta manera mantienen su tamaño constante en cinco anillos).

Adicionalmente, desde 1995, cada miembro del equipo ganador puede pasar un día con la Copa, algo único para los trofeos de disciplinas colectivas y que añade mística al título de campeón en la NHL. Si con los otros trofeos hablamos de la envergadura que portarlo denota, pasar un día y poder hacer (casi) lo que uno quiera con él es asimilable a lo que sucede con los trofeos en disciplinas individuales. Sumémosle el hecho que es la misma Copa que ganaron los ídolos de la mayoría de los jugadores que crecieron siendo aficionados al hockey y hablamos de un vínculo único, más allá de los libros, con la historia del deporte. Habrá quien decida hacer una fiesta y beber de ella, pero también hay quien tiene la posibilidad de llevarlo con sus seres queridos y compartir por lo que ha trabajado toda la vida. De cualquier manera es una característica única que pone a la Copa Stanley en otro nivel.

El número 1

En 1975, después del título de Fittipaldi el año anterior con McLaren, se inició la época en la Fórmula Uno en que el campeón utiliza el número uno en su auto durante toda la temporada. De primera instancia parece una mera forma de establecer un orden hasta el momento inexistente en los números de la categoría, sin embargo, se convirtió en un trofeo más para el campeón defensor y el cual lo identificaba del resto de la parrilla. Uno podía no saber quiénes competían, pero viendo la lista de participantes podía identificar quien era, al menos para esa temporada, el campeón reinante y, presumiblemente, el mejor piloto; aquel al que había que vencer para ser el mejor.

En principio parece una cuestión sin mayor relevancia pero en un deporte donde resulta tan importante siempre estar en la primera posición de la clasificación, el número uno distingue dentro y fuera de la pista al piloto que ha conseguido el logro más grande que como volante se puede conseguir en la Fórmula Uno. Cómo sucede con el Scudetto y Maillot Jaune, el número uno es un constante recordatorio a la competencia de quien es tu rival y puede servir como aliciente tanto al portador como al contrincante en la batalla.

La historia del trofeo habla por sí sola. Un privilegio que pilotos como Senna, Prost, Schumacher, Lauda, Fittipaldi, entre algunos otros, han podido portar demuestra lo exclusivo del club con una diferencia básica sobre otros similares: el número uno se porta durante todo el año y sólo uno puede hacerlo por año. Lo anterior significa que sólo 19 pilotos lo han utilizado por ser Campeones Mundiales mientras que el Scudetto ha sido utilizado, aproximadamente, por más de un millar de futbolistas y el Maillot Jaune ha sido portado en algún momento por cerca de 300 ciclistas que han competido en el Tour de France.

Así pues, el número uno que se otorga al campeón de la Fórmula Uno, es un título único y exclusivo que identifica al piloto a vencer año tras año y el máximo anhelo de cada uno de los que se colocan tras el volante de la máxima categoría del automovilismo.

El Maillot Jaune

Los inicios de esta tradición son inciertos pues no queda claro si fue antes o después de la Primera Guerra Mundial que los organizadores del Tour de France comenzaron a otorgar, más como un elemento para que el público reconociera al líder con un Jersey Amarillo al ciclista que fuera líder del evento, mismo que sería obtenido finalmente por el campeón a la finalización del Tour.

Si bien en cada edición del Tour de Francia puede generar tantos portadores del jersey amarillo como etapas, sólo un ciclista puede llevarse el premio del título y el Maillot para toda la vida por lo que ese trofeo real al que aquí nos referimos. Sin embargo, pese a que en casi cada competencia ciclista se ha copiado la idea de otorgar al líder un jersey de algún color distintivo para señalarlo como tal, al ser Le Tour la competencia más importante en el ciclismo, su trofeo se ha convertido automáticamente en el símbolo del mundo ciclista y el deseo de todo competidor.

Es tan distintivo y único, que toda la competencia gira en torno al portador del mismo así como se ha vuelto el reemplazo del término primer puesto pues difícilmente se verá referencia a este lugar y si se encontrará basta referencia al portador del Maillot Jaune. Ninguna otra disciplina tiene un equiparable que se haya integrado tan bien al deporte y que fuera del mismo tenga poco sentido. Simplemente no se puede replicar ni alcanzar el nivel que el Jersey Amarillo. Basta recordar que el último desafío lanzado por Armstrong cuando fue sancionado por dopaje tuvo una sencilla foto que le mostraba recostado con los siete títulos obtenidos: sus siete Maillot Jaune enmarcados.

Trofeo Borg-Warner

Si bien existen muchos trofeos de disciplinas individuales que podrían entrar en la lista, mención aparte debe hacerse para el trofeo de las 500 Millas de Indianápolis, el Trofeo Borg-Warner, en el que se inmortalizan los rostros de todos los ganadores, un detalle único e inigualable. No sólo es el detalle de las caras de los ganadores, sino que el patrón seguido por el diseñador semeja el de una bandera a cuadros (típica del automovilismo) y refleja la historia de la carrera más famosa del automovilismo norteamericano.

El trofeo fue otorgado por primera ocasión en 1936, pero los organizadores decidieron esculpir los rostros de los ganadores desde la primera edición para incluir la historia completa de las 500 Millas de Indianápolis lo cual fue un gran acierto. El diseño particular lo distingue inmediatamente para identificar el deporte al que pertenece y su imponente tamaño es, sin duda, un plus para quienes consideran que los trofeos deben ser sobresalientes.

Si bien no tiene el encanto de la Copa Stanley porque la versión original se mantiene en el Museo del Salón de la Fama del Autódromo de Indianápolis, cada ganador se lleva a casa una réplica de 24 pulgadas para su colección personal que únicamente tiene grabado el rostro del ganador al que se otorga (bien llamado ‘baby Borg’). Esto a partir de 1988 ya que antes era entregada al ganador una placa con el trofeo.

La victoria asegura no sólo el nombre en el trofeo sino el rostro que, aceptémoslo, es algo único en cualquier deporte y que lo distingue sustancialmente en el mundo deportivo. Independientemente de lo estético, también resulta un trofeo que representa una victoria extremadamente complicada de obtener por lo que resultaba natural que el trofeo fuera de la misma envergadura que el logro.

Colofón

Con la extensa gama de trofeos existentes en el mundo deportivo, estos cinco sobresalen del resto por las razones expuestas. Una mezcla de estética, significado y originalidad los hacen replicables en muchos ámbitos pero inigualables. Al final del día podrá haber polémica y argumentación a favor de los variados trofeos de otras disciplinas pero sería un ejercicio absurdo como en cualquier clasificación en la que la apreciación es el principal elemento para juzgar. Simplemente a relajarse, salir a jugar un rato, ver la televisión y seguir soñando pues nunca sabemos cuándo los sueños alcancen a nuestra realidad.

© CAJR 2014

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  • valdosnchz

    Excelente reportaje, felicidades. No cabe duda que son los mejores trofeos

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