La Ciudad Deportiva

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El Otro Futbol, el que la FIFA nos robó

por | February 21, 2014 10:09 AM
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El 26 de junio de 2011 River dejó de ser River.  Su destrucción hasta entonces había sido gradual, como la de un alcohólico que no se detiene ni ante la amenaza de muerte, como la un drogadicto que no para pese a las advertencias. Conocedor de su historia y con la prepotencia de los grandes, contemplaba el abismo pensando que nunca llegaría a él, que la miseria le había sido negada desde su concepción. Aquel día, sin embargo, aún con un sistema de porcentaje hecho para blindar a los grandes y lastimar a los chicos, River se encontraba ante la última oportunidad. Ni un error más o todo se iría al carajo.

Cuatro días antes, River había jugado de visita la ida de la Promoción para evitar el descenso. Su técnico, cansado de que los experimentados se pusieran la remera rojiblanca sólo para ensuciarla, sentó a Pavone, Caruso, Maidana y demás elementos de experiencia. Pensó, pretendiendo que la humildad de edición limitada pudiera más que la soberbia de años, que los jóvenes, aún con vestigios del amor por la camiseta que se mama desde la cuna, resolverían el partido y, quizás, la eliminatoria contra Belgrano. El plan de vuelo pronto se vio alterado. César Mansanelli al minuto 25 y Pereyra, también César, al 49´ estremecieron a los millonarios.La reacción vino desde la tribuna, cinco encapuchados, fanáticos de la visita, saltaron a la cancha para increpar a los futbolistas de su equipo. El partido se detuvo por veinte minutos. River, aún con el segundo entretiempo orquestado por sus fanáticos, perdió dos a cero y se quedó sin Almeyda, Román y Ferrari para la vuelta por acumulación de tarjetas amarillas. Quedaba una oportunidad. No más.

Aquel 26 de junio, recordado en las efemérides por haber sido el día en que Nerón decidió suicidarse tras haber sido abandonado por sus tropas y por haber sido el día exacto en que Muhammad Ali anunció su retiro del boxeo en 1979, el Monumental quería volver a vivir una fiesta. El árbitro también. A los tres minutos, Sergio Pezotta, árbitro estelar de la CONMEBOL y responsable de la Final de Libertadores entre Santos y Peñarol, invalidó un gol legítimo de Belgrano. Un minuto más tarde, con el abanderado como cómplice, evitó que Pereyra se fuera solo ante el arquero de River volviendo a señalar un fuera de lugar. Instantes después, Pavone anotó el primero. Faltaba uno más para que, pese a sus múltiples intentos por morir, River siguiera en Primera. Ya en el complemento, con miles de gargantas clamando por el gol de la permanencia, Guillermo Farré marcó el empate para oficializar el inicio de la tragedia. Pavone erró un penal, la afición arrojó objetos a la cancha. Pezzotta, por fin sensato, terminó el partido a los cuarenta y cuatro minutos del segundo tiempo.

En cuanto escucharon al silbatazo, los jugadores salieron en estampida a protegerse. A un costado de la cancha, un fotógrafo capturaba todo con atención. A través de la lente, sí, pero también bajo el ojo del aficionado. Miró a River descender y lo quiso más que nunca, porque en las tragedias se potencia el amor. A los jugadores, los observó por igual, pero le resultó imposible quererlos. Los vio intercambiar camisetas, los vio huir, pretendiendo salvar su vida sin pena por no haber salvado la de River. Los vio incluso sonreír minutos después y ahí, en ese ambiente trágico que a los jugadores no les parecía tanto más que por su cotización mancillada, Federico Peretti encontró el Otro Futbol, ese que ha retratado como fotógrafo, escritor y cineasta, ese que sobrevive, que patalea desesperado buscando atención aunque para la FIFA no sea más que una utopia semejante a las tontas historias americanas.

Mauricio Cabrera: ¿En qué momento decides atrapar el fútbol desde un punto de vista más cultural?

Federico Peretti: Empecé como un hobbie. Empecé a ir a los estadios. No tenía la idea de documentarlo en cine, pero viajando con Fernando Prieto, periodista e investigador, a tantos lugares me empecé a dar cuenta de que conocía todo un mundo que no me habían mostrado antes en la televisión, por lo menos en Argentina. Clubes muy humildes, pequeños, que tienen grandes historias, ricas, que no tenían espacio en los grandes medios. Se interesan por River, Boca y después se van a lo europeo, o hasta inclusive le dan más espacio a los argentinos  que juegan en la liga mexicana que a un club de la quinta división que tiene historias de años y años, pero los grandes medios están acostumbrados a ver eso, las grandes hinchadas y el negocio.

Te cuentan del abuelo que vino con su nieto,  entiendes por qué pese a que el club no ganó ningún campeonato sigue yendo al estadio. Por qué el dueño de una fábrica de pintura, regala pintura para que el pueblo pinte el estadio.  Me empecé a encontrar con un montón de historias que no es lo que se ve en Primera División, donde todo se busca por medio del negocio. Pese a ser un fanático del fútbol, no conocía este mundo. Dije, esto vale mostrarlo, documentarlo, no tanto desde el lado deportivo, sino más desde un lado antropológico. ¿Qué lleva a esta gente a seguir a un club? ¿Por qué la gente va la cancha? Hay un montón de cosas que van más allá de ganar o perder.

MC Sin quererlo, o quizás queriéndolo, ¿te parece que tus obras, en particular esta del Otro Futbol, se convirtió en un reproche a esta industria que tú hablas, a este negocio que en todo momento se intenta hacer con el futbol?

FP Surgió desde mi lado para darle un poco de voz a quien no la tenía. Hay un montón de medios que cubren, pero son medios radiales. Tanto la película como la serie que estamos haciendo en Brasil no viene desde el lado de la crítica. Lo que la gente cuenta es el amor por su club. Siempre cuentan desde la parte positiva, cómo ante la adversidad van hacia delante, pero en el fondo aunque siempre hablen de algo que es bueno, termina siendo una contraposición a este gran negocio que es el fútbol, que solo  busca la venta de jugadores, el dinero.

Estoy en Brasil y te das cuenta cómo han tirado abajo estadios históricos para que entren en el padrón de la FIFA,  en el que todos los aficionados tienen que estar sentados. Hay estadios en los que están intentando que no se venda cerveza, que la torcida no esté parada, que esté sentada, en estadios para 2 mil, 3 mil personas, donde no se llenan,  por qué vas a cambiarle a la gente su modo de vida, lo que viene haciendo hace mil años, por qué la gente va a tener que cambiar cuando la copa del mundo está muy lejos de estar ahí.

En el fondo termina sí, siendo una crítica a la FIFA. A mucha gente que ha visto la película, le llama la atención cómo parecía que ya no existía más este fútbol, por lo menos en Argentina con el fútbol tan profesional y los negocios. Ahora el estado se mete en la televisión del fútbol, y da subsidios para eso en vez de destinar a obras públicas, da miles de millones de dólares para que el pueblo lo pueda mirar, le da miles de millones de dólares al fútbol, para que el pueblo lo pueda mirar, el opio del pueblo. Ver el futbol tan multimillonario y después ver una ciudad muy pequeña en Brasil o Buenos Aires, reconforta y esa gente es como si fueran los Quijotes luchando contra los molinos de viento, manteniendo a esos clubes por el espíritu amateur que tienen.

MC ¿Cómo interpretas este doble discurso de los aficionados? Apoyamos el fútbol romántico, el fútbol de barrio, pero por otro lado tu apoyas a River que antepone lo económico, la venta de jugadores aunque haya un perjuicio deportivo, o yo mismo, que soy aficionado del América, aún sabiendo que detrás está un monopolio como Televisa. 

FP Este acercamiento mío comenzó con la decadencia de River. Yo trabajaba como reportero gráfico, sacando fotos al borde del campo de juego con los jugadores. Ahí entendí y veía, por ejemplo, en el año que River peleaba por no descender, que finalmente termina descendiendo,  veías a compañeros de tribuna, gente que todos los partidos terminaba muy amargada, llorando. Se iban muy tristes a la casa, tristes porque estaban muy preocupados. Ese último año de River lo pasaron muy mal, afectaba su vida personal. Y estando al borde del campo de juego,  viendo cómo no ganaron ninguno de los últimos diez partidos, tenían que ganar uno y no ganaron ninguno y veías que se iban muriendo de risa,  haciendo chistes entre ellos, se cambiaban la playera con un jugador rival.

En ese momento, si bien hasta me hice más hincha de River, porque en la adversidad, afloró el sentimiento, cambió mi perspectiva del futbol. Me hice más hincha del club, pero no de los jugadores ni de los dirigentes, sino del club como institución, hasta de un pedazo de tribuna, de la cosa histórica de River, la que viene de 1901, ese sentimiento que nos cuentan nuestros abuelos, me enamoré de esa parte romántica del club, entendí que la parte de los jugadores, cuando veo que estoy llorando y trabajando, y ellos por lo único que estaban preocupados era que no les tiraran algo de las tribunas. Ahí realmente entendí que el futbol súper profesional  es que realmente un negocio, van y vienen jugadores que a los 20 ó menos que se quieren ir a Europa por el tema monetario nomás.

Cuando me crié en los ochenta, el futbol no era así, había jugadores que se quedaban 10 años en River por más que fueran buenos, pero porque tenían ganas de  quedarse y jugar ahí, querían ser reconocidos, ser campeones de la Copa Libertadores, tener un logro con el club.

Después de 4 años de insistir en la gestión de Pasarella, de tratar de colaborar siempre me cerraron las puertas.  Hace un mes por suerte me invitaron a colaborar, quizás por la película que hice del club, y el primer video oficial que se filmó del equipo lo pude hacer yo. En el fondo, sigo luchando. Todavía no me resigno a que quiero tratar de contar la historia de River desde ese lado, sin tanto monopolio y sin tanto dinero de por medio, es como una dualidad bastante grande que tengo, pero me di cuenta.

Cuando River se fue a la segunda, lo sufrí como un hincha, pero  entendí que es parte del negocio del futbol, por eso también se potenció mi acercamiento a este futbol más romántico.  Es muy triste cuando ves que los dirigentes se roban el dinero. Cuando he ido a Ushuaia y ves que los jugadores tienen que pagar la cuota social del club para jugar, que no sólo no les pagan sino que ellos tienen que pagar o no juegan,  cuando ves que juegan por amor a la camiseta, eso es lo que realmente me gusta.

Soy apasionado de River, porque es algo que tengo desde que nací,  pero lo apasionado del futbol lo tengo en estos clubes, no en el fútbol de Primera División. Creo que ni siquiera voy a ir al Mundial, salvo que salga atún trabajo, casi no miro los partidos de la Selección Argentina. Cuando puedo ir al campo de juego y vienen las eliminatorias, voy a ver a Messi, porque es un fenómeno, pero voy a tenerlo a Messi cerca,  que es maravilloso pero no me interesa si Argentina pierde. SI Argentina pierde en la primera ronda del Mundial, me duele mucho menos que si River pierde un partido en el campeonato.

 

River Plate

 

MC En tu labor como cineaste, fotógrafo, escritor, uno tiene que aguzar los sentidos. Te parece que en algún momento el aficionado exigirá un retorno, tú lo haces a través del video Que River vuelva a ser River, ¿en algún momento la industria del fútbol volverá al punto de partida o seguiremos con estos mundiales exóticos como el de Catar? 

O Rusia también… Es un camino que no tiene vuelta atrás. Ojalá fuera así. Hay mucha gente que quiere eso también. Acá por ejemplo, los dos productores con los que estoy en Brasil, son del Internacional de Porto Alegre, y les acaban de cambiar la cancha, el Beira Río que era un estadio sumamente antiguo. Inter era llamado el club del pueblo allá, un poco comparable a lo que era la afición del Boca hace un tiempo en Argentina. Y ahora ya no tienen más ingresos populares, los boletos cuestan un montón de reales. La gente que era del pueblo dejó de ir al estadio pese a que era la base del club.

Lo mismo ocurrió en Argentina con Boca. Era un equipo popular, de clase media-baja. Y ahora, desde que llegó Macri en los noventa al club,  ha ganado un montón de Copas Libertadores, la Copa del Mundo, pero la gente que era el sustento del club ya no puede ir a la cancha, porque no se puede ni hacer socia, porque no puede pagar unas entradas que son muy caras.

Creo que todo el mundo del futbol, y sobre todo por los lugares donde pasan la FIFA y el Mundial, va en un sentido en que es imposible  dar vuelta atrás. Sí, están estas resistencias, como pueden ser los clubes pequeños por todo el mundo, el Otro Futbol, las asociaciones que se arman de hinchas buscando volver a los orígenes, volver al espíritu con el que fueron fundados, pero como lo que prima es el negocio, y cada vez hay más gente que quiere ganar plata con el futbol, vamos a ser pocos los que vamos a estar resistiendo con esto, y se va a  ver como algo gracioso, algo pintoresco,que va a ser interesante, pero como un símbolo de resistencia nada más.

Aparte pasa en Argentina. Cuando vas a ver un club de Tercera División, que ya tiene un poco de ingresos por la televisión, ellos no quieren preservar su origen, lo que quieren es tratar de parecerse a River. Cerca de la cancha de River. A cuatro, cinco cuadras, hay un club que se llama Defensores de Belgrano que juega en la tercera categoría argentina. Y ese club, que siempre fue muy humilde, muy chico, cuando le va un poco bien, ya no deja entrar a los periodistas que durante 15 años han ido a ver al club y con una radio de barrio a contar sus historias. Ahora, cuando le fue un poco mejor, y ascienden de categoría, adquieren todos los vicios de un club de Primera División, y estando en la tercera categoría.

Dan sólo una acreditación por medio en vez de dos como daban antes.  Cuando River jugó en segunda división, clubes muy humildes de segunda división, que durante años habían acreditado a todas estas radios que te cuento, se creían que eran el Barcelona, porque tenían un poco más de ingresos por la televisión y un poco más de dinero. Los dirigentes del futbol buscan siempre el negocio. Cuando no tienen dinero, está bien, pasa como estos clubes de la quinta categoría de argentina, que no tienen nada para robar ni para llevarse, pero inclusive esos clubes, si viniera un magnate ruso, como en el Chelsea, y le pusiera dinero, rápidamente adquirirían todos los vicios de los clubes de Primera.

MC En las mesas de redacción, en el corazón del periodista deportivo en una gran mayoría, continuamente está el interés de cubrir este futbol que tú has cubierto, pero siempre la indicación es “no vende, no hay manera de sustentarlo”. Como tú si lo lograste,  cómo tú sí lograste no nada más hacer el Otro Futbol, sino también trabajar en estos colores que llevas, el spot para River Plate, ¿Ya vives de esto o es tu productora la que sostiene estos proyectos? 

No, en realidad no. Todavía económicamente no. De lo que vivo realmente es de ser director o editor de publicidad allá en Argentina. A medida que ha ido pasando el tiempo, sí lo he podido hacer. Hasta el Otro Futbol  o hasta esos colores que llevas, las dos películas, los largometrajes que hice fueron financiadas, no gané ni un peso.

El Otro Futbol tuvo un subsidio del instituto de cine del estado para poder hacerla, ahí no tuve que poner dinero, pero para la película de River fue la productora la que corrió con todos los costos y el rédito que dio en las salas de cine, si bien fue mucha gente, como siempre fue apuntado a que la gente que no tiene recursos pudiera ir a verla, nunca fue encarada con el plano comercial. Estamos viendo hacer la serie en Argentina y está difícil la financiación.

Acá en Brasil los chicos consiguieron el dinero de canal de Brasil para hacerlo, pero es un presupuesto acotado, que requiere mucho esfuerzo y entre tres personas viajamos por todo Brasil haciendo una serie que requeriría un equipo más grande de gente.  Pero bueno, parte de ese interés es la apuesta mía, el esfuerzo de poder contar estas historias pese a que no rindan económicamente. Hoy día me hace más feliz poder contar estas historias.

Justamente me  decían eso, el libro de fotos del Otro Futbol tuve cuatro años para editarlo, y lo terminé editando yo,  con una edición de 1500 ejemplares, pero a través de  una editorial independiente, la hice por mis propios medios. Cuando ya tenía el libro hecho, estuve tres años yendo a editoriales, mostrándoles el material, todos se quedaban fascinados, les gustaba mucho, pero  me decían eso, “no vende”, no vende”, y cuando arrancamos con Fernando con la película, también, buscamos otra financiación aparte de la del estado para tratar de tener un poco más de recursos y todos nos decían que estaba muy bueno el material pero que no le iba a interesar a nadie.  Por suerte, después de tanto insistir y después cuatro años de mostrar todo y demás, cuando salió la película, causó un fenómeno tal que nos terminaron invitando a ESPN, a Fox, a TyC Sports, a todas las cadenas, a todos los canales de TV, pero hubo que tener el material terminado, luego de cuatro años de filmar por todo el país para que la gente lo viera y dijera “ah bueno, ok nos interesa”; pero después de todo el esfuerzo, al principio con la idea y el concepto, le contábamos a la gente vamos a mostrar el fútbol de las ligas menores, pero sin los goles, centrándonos en la historia de las personas  y todos nos decían que no le iba a interesar a nadie, por suerte cuando salió el producto, ya funcionó.

MC ¿Cuáles han sido los elementos en común que has ubicado en esta parte de grabación que has podido hacer en Brasil con respecto al otro fútbol que encontraste en Argentina? ¿Y cuál sería la principal diferencia entre ambos? 

FP Lo principal que tienen en común es que estos clubes, tanto en Argentina como en Brasil, sí se mantienen igual, como pasa allá, por el esfuerzo básicamente de sus presidentes, que son los que ponen la plata, aunque en  Argentina ponen más de su bolsillo. Acá no tanto, porque por lo menos se mueven mucho para buscar la financiación de las alcaldías de cada lugar. Inclusive, hay muchos clubes que dependen de una sola persona. Por ejemplo,  hemos estado filmando en el sur, en Río Grande, donde estuvimos con un presidente que hacía cuarenta años que estaba como presidente del club y seguía, porque precisamente si él se iba, el club cerraba. Viajando por todos lados te das cuenta. En el nordeste, dimos con un presidente que es él el mismo que decide fundar el club porque no había un club en la ciudad, entonces son estas figuras patriarcales donde siempre hay un presidente que guía a estos clubes para que sigan funcionando.

En Argentina pasa muy parecido, pero la principal diferencia es que si bien acá son clubes muy humildes,  cualquier jugador que juegue en una categoría menor, así sea  muy inferior, se llama profesional y todos cobran algo. En Argentina no pasa eso. Acá, aunque sean 1000 reales, un equivalente a 500 dólares, pero todos cobran por su trabajo, por jugar. En Argentina eso no pasa y el jugador brasileño termina siendo un poco más fanático y tiene más el sueño de vivir del futbol que el argentino. Cuando empieza, en algunos casos trabaja también, pero cuando entra al futbol profesionalmente en un club, aunque sea de una quinta o sexta categoría, deja de trabajar y apuesta toda su vida al futbol. En Argentina no pasa eso.

A partir de la tercera categoría argentina, los jugadores más o menos pueden empezar a pensar que viven del futbol, pero hasta una cuarta categoría, quinta y ni hablar en el interior del país, todos los jugadores tienen su trabajo. En la película ‘El Otro Futbol’ se ve a un jugador colectivero, un árbitro que es taxista, un entrenador que trabaja como guardia de seguridad. Siempre tienen un trabajo que en el fondo es más importante. Si bien su pasión es el futbol, el real sustento de su vida es el otro y toman al futbol como un complemento más de la vida que tienen. En cambio, en Brasil, hay jugadores que juegan por tres años y como no les rinde económicamente, paran de jugar, trabajan dos años, juntan un poco de plata y vuelven a jugar, mas no se da mucho esa convivencia que es linda, que se da en Argentina, donde el futbolista juega y trabaja en simultáneo.

Al abordar las historias, en Argentina es un poco más interesante porque uno puede meterse en su vida personal también. Acá, la vida personal de los jugadores pasa solamente por el futbol. En algunos casos hemos tenido jugadores que trabajan de alguna cosa, pero generalmente sólo se dedican a jugar al futbol y eso hace que se vuelva un poco menos rico ver las historias de los futbolistas. Suele ser más rica la de un presidente. Con un presidente, te levantas en la mañana y es todo el día con el tipo. Va a comprar desde una sandía, hielo, paga, busca el dinero.  El presidente termina siendo como el ‘hombre orquesta’ que termina haciendo todo.

MC ¿Dónde percibes una tendencia mayor a este futbol romántico que expones?, ¿en Brasil has sentido este deseo de negocio por el Mundial?, ¿crees que el futbol brasileño va a cambiar en algo por la Copa del Mundo o es simplemente un evento que dejará dinero y que a la larga no traerá ningún beneficio

FP Durante la Copa Confederaciones estuve en Porto Alegre y veíamos las protestas de la gente. En ese momento el pueblo realmente salió a la calle e hizo las protestas. No sólo en Porto Alegre, que era donde estaba yo, sino en todo el país.  Protestaba contra el dinero que se destinaba para hacer los estadios, las autovías y por ahí sacaban a la gente de sus casas para hacer autopistas. El pueblo salió a protestar. Después hablaba con un taxista o con alguien e igual te dabas cuenta de que, como cualquier país que organiza la Copa del Mundo, la espera con mucha ilusión.

Por lo que veo en la tele, el discurso oficial se basa en que la Copa es de todo el mundo. Llegas a un aeropuerto y te dicen “Bienvenido a la Copa del Mundo” o incluso la presidente dice que será la vitrina del país. Pero por suerte, todos los equipos que nosotros elegimos para filmar en la serie se encuentran en lugares muy alejados. Nos metimos 400 kilómetros en el Amazonas, nos fuimos bien al norte, cerca de Guyana Francesa, en todos los lugares donde no va a pasar el Mundial. Digo por suerte en el sentido de que a estos clubes que estamos retratando nosotros, la Copa del Mundo les pasa por un lado.  Serán hinchas de Brasil, pero no estarán al pendiente.

No creo que a los clubes humildes les cambie en lo más mínimo el paso de la Copa del Mundo. En Argentina, digamos que es todavía menos latente la posibilidad del negocio de un club humilde. De hecho nos cuentan cuando vamos a estos lugares que “vendimos a tal jugador en tal año que terminó jugando en la Selección Brasileira”. En Argentina cuando te va bien al norte o en el litoral, los jugadores no tienen ni siquiera la ilusión de ser vendidos porque, por ejemplo, en la liga más humilde que hay en el país, los jugadores trabajaban de albañiles arreglando casas. Uno les preguntaba “¿por qué no te vas a un club a jugar a la capital del estado? ¿Por qué no te vas a probar?” Y los tipos te dicen “no, yo me quiero quedar acá con mi familia, mi trabajo. El futbol es un complemento que tengo más en la vida”. En ese sentido, el argentino tiene un poco más los pies en la tierra, de decir “bueno, mi realidad es que estoy en un lugar muy humilde”.

Sí se han dado casos en que llegan a jugar en clubes importantes pero saben que la realidad es esa y toman el futbol como un complemento de la vida. Eso es lindo de ver, cómo el futbol es algo más para cada uno. En la misma cancha ves que juegan un hombre que hace casas, un carpintero y un abogado. Es el pueblo y todos son iguales, los 90 minutos juegan de la misma manera y a la salida uno tiene el mismo dinero que antes y el otro no ganó nada pero bueno, eso es más argentino. Allá, en mi país,  no todos tienen esas ganas de llegar a un club muy importante, de llegar a otra ciudad, irse a Europa y por ahí el brasileiro por ser el jugador más fanático, trata de vivir del futbol.

 

El Otro Futbol, documental

 

Ya pudiste mostrar un documental ante 12 mil personas, has publicado libros, una serie de fotografías, ¿qué pretendes aún con el futbol? ¿Te ves en años dedicado de lleno a seguir retratando toda esta parte romántica y a la vez cruda del futbol o es simplemente algo pasajero y después reorientarás tu carrera? ¿Cómo te percibes en el futuro?

No, en realidad el año pasado filmé un largometraje de ficción y justamente por tener poco tiempo, el montaje se está demorando y lo voy haciendo de a poco, pero cada vez más todo me va llevando al futbol. Por lo único que no me dedico completamente al futbol, a abordar audiovisualmente todos los materiales, es porque todavía no puedo vivir de eso. Si pudiera vivir de filmar futbol o de hacer los libros y demás, la verdad que me dedicaría de lleno a eso, pero el tema es que como requiere de mucho esfuerzo personal, en cuanto a tiempo y económico, tengo que seguir trabajando en la publicidad para poder pagar las cuentas de mi casa.

Cuando empecé a hacer ‘El Otro Futbol’, pensé que iba a ser algo pasajero, que iba a hacer esa película y nada más. Quizás también por la buena recepción que tuvo con el público y demás, voy llegando más al fútbol. Por ejemplo, en River ya me había cansado de intentar. Después de la película, por más que juntamos a  12 mil personas en el Luna Park y todo lo que pasó, tenía la negativa del club  y dije “bueno, no voy a hacer ya más cosas de River porque requiere mucho esfuerzo económico y de tiempo”. Aparte,  una cosa es filmar en un club muy chico y otra filmar en River, donde hay demasiados ojos encima.

River tiene 15 millones de hinchas en Argentina, entonces ya tienes hasta gente que te insulta por las redes sociales.  Yo estuve trabajando 10 meses gratis haciendo la película  y recibía gente por Twitter o por Facebook que me decía “¿cómo estás robando el nombre de River?”, encima de que uno pone el esfuerzo personal, tener que soportar todas esas cosas, me hacían mal como hincha. Dije: “no hago más cosas”. Cuando dejé de hacer esto y decidí parar un poco, hice el libro de “No alcanzan las palabras” que es un libro homenaje al ‘Burrito’ Ortega y pocos meses después me llamaron del club.

Cada que lo quiero dejar un poco y dedicarme más a lo que hacía antes, al cine de  ficción o a la publicidad, me vuelven a llamar del futbol. Va a ser difícil dejarlo ya a esta altura, y aparte por la pasión que le tengo y como me gusta tratar de encontrarle esta otra mirada al futbol,  cada vez voy a ir más a eso. Algún día espero poder dedicarme sólo al fútbol.

MC Tratando de identificar y de hablar en un plano cinematográfico-literario; muchas veces se dice que en el futbol, por ejemplo, son complicadas las novelas de o con la cancha como protagonista.  En el tema de películas, la verdad es que las que están fundamentadas en la cancha más que en otra cuestión alrededor, tampoco han funcionado. ¿Te parece que es la emotividad del aficionado, las historias detrás, las que pueden llegar a tener éxito en la pantalla grande y en los libros? 

FP Por suerte, en Argentina se están haciendo producciones amateur hablando de fútbol.  Mucha gente nos ha dicho, apoyado y hasta inspirado por la película. Ha despertado que muchos hinchas de clubes chicos, teniendo solamente una cámara digital, se pongan a tratar de contar una historia de su club y demás. Pero en Argentina, por ejemplo, han habido muchas películas sobre futbol que han llegado a la pantalla grande, con buena distribución y presupuesto, pero siempre son ficciones y lo encaran mal. Es un poco comparable con lo que pasa en el futbol de Primera División, lo ven como un negocio.

Hay directores que hacen películas de futbol ficcionadas y son gente que no es verdadera fanática. Para ellos es un negocio y dicen  “si el futbol vende, voy a hacer una película”. Pero surge de pensar en el negocio para tratar de reventarla. Llaman a actores conocidos y después de que muestran imágenes de un vestuario y de hinchas, son gente que te das cuenta que no sabe. Tratan de recrear escenas de un club humilde y muestran imágenes de un vestuario y todos los jugadores que ves dentro del vestuario nunca en la vida quisieron ser futbolistas. Te das cuenta de que son actores vestidos de futbolistas. La gente percibe eso y por eso todavía no han tenido éxito o les ha ido mal. Lo mismo pasa con los libros.

En Argentina había un escritor llamado Osvaldo Soriano o Fontanarrosa, que eran escritores de otro tipo de novelas y por ser tan fanáticos del futbol, volcaron su escritura a él y por eso les fue tan bien. Lo mismo con nosotros,  pero en otro nivel. Lo nuestro ni fue un negocio. Con Fernando, cuando empezamos a hacer la película, surgió hacer ‘El Otro Futbol’ por ser fanáticos de él y tratar de contar nuestras historias. No es porque vimos un negocio, de hecho por eso los canales de televisión en Argentina nunca lo habían hecho, porque lo veían como un negocio y decían “no va a vender, no lo hacemos”.

Siempre es como que la gente apasionada que tiene recursos para hacerlo terminan haciendo mejor las cosas. El que lo ve como un negocio, no tiene el conocimiento que se necesita. Yo, por ejemplo, hace 5 o 6 años que estoy metido de lleno en el futbol del ascenso, pero Fernando hace 15 años que trabaja cubriendo todo.  Es un conocimiento que no se adquiere de un día para el otro. Me apoyé mucho en las historias que él conseguía para poder contar el Otro Futbol.

Yo peleaba tanto con poder filmar las historias de River justo por eso. La gente que hacía cosas de River no tenían impacto, porque a los hinchas no les llegaba la emotividad ni nada porque era gente que trabajaba en prensa  y cobraba su dinero por hacerlo pero no eran apasionados del club. Prefiero hacerlo gratis y poder contar la historia del club a ser de la gente que cobra por hacer eso, pero haciéndolo desapasionadamente.

 

El Otro Futbol, docuemntal

 

MC ¿Cuántas personas trabajaron en ‘El Otro Futbol’ y ahora cuántas están en el  ‘Outro Futebol’? 

FP Somos pocos, no sólo por falta de presupuesto, sino también por la forma en que encaro mis producciones. En Argentina han habido antes que nosotros, intentos por  mostrar la vida de un club. Había un programa que se llamaba ‘La Otra Pasión’ que salía en Fox Sports pero siempre lo encaran del lado del negocio.

Son equipos donde yo he estado cuando han filmado y  he convivido en las filmaciones de ‘El Otro Futbol’. En ‘El Otro Futbol’ nos íbamos a filmar Fernando, que era el productor y el que hacía las entrevistas; yo, que hacía la cámara y la fotografía con la dirección; y un sonidista a veces. Éramos 3 personas. Y cuando es un canal de televisión que va a un club van: 5 cámaras, 2 sonidistas, 3 productores, un director; cada equipo de 10 personas iba con cámaras, con luz.

Nosotros usamos luces naturales,  nunca usamos luces extra para poder iluminar. Porque cuando un equipo de 10 personas entra a un vestuario con luces, cámaras y micrófonos, cambia mucho la forma en que los jugadores actúan. Saben que hay cámaras mirándolos, cámaras muy grandes. Nuestros proyectos los hacemos con cámaras Canon, con las digitales y filman con una calidad impresionante gracias a los lentes que se les pueden poner, pero son cámaras de fotos también. Así el futbolista  en el fondo se olvida de que lo estás filmando y piensa que le estás sacando fotos. Si pides las autorizaciones pertinentes, hasta después dicen “¡ah, cierto! Que era filmación, ¿qué habré dicho?”. Entrar a un vestuario con dos o tres personas, es muy diferente a que entren diez o por ejemplo, ahora en Brasil lo estamos filmando tres personas. Fernando nos acompañó la primera mitad que filmamos el año pasado y en ésta, por una cuestión de presupuesto no pudo venir, entonces somos tres personas. Uno es productor de los que hacen sonido, otro es productor que hace las entrevistas y yo que hago las fotografías y la dirección. Somos 3 personas que nos pasamos viviendo el día a día de un club y la verdad es que te terminas haciendo amigo de la gente. De los hinchas, de los jugadores, del presidente, entonces son solamente tres personas en las cuales tienes que confiar y la gente también se abre mucho.

Ya para terminar, ¿tendrías planes para grabar ‘El Otro Futbol’ en México? Entendiendo las peculiaridades como la presencia del narcotráfico,  sobre todo en divisiones de ascenso, y la inseguridad. ¿Te ha parecido un entorno demasiado peligroso el mexicano como para cubrirlo? ¿Ves ahí diferencias marcadas respecto a lo que pudieras encontrar en Brasil o Argentina? 

No. Cuando empezamos a trabajar en Argentina, si hubieras visto algunas canchas a las que fuimos, la gente y hasta mi mamá aún tiene miedo. Me dice “¿cómo vas a ir ahí?” pero la verdad no me da miedo el tema del narcotráfico.  Obviamente, en cada lugar, por ejemplo, yo en Brasil, tampoco me hubiera metido solo si no hubiera estado con Cayo y Pablo, los dos productores que están acá, que manejan más el idioma, que saben y tienen ese conocimiento cultural de qué hacer por ahí.  Para poder hacerlo en México, uno trabajaría con gente local y que la verdad tengan esas cosas para poderte decir “no te metas acá, por ahí sí” pero te digo, en todos los países podemos aportar un poco, esa otra mirada del futbol, que por ahí inclusive la gente local no la tiene.

Yo cuando empecé a trabajar en el futbol de ascenso en Argentina, conocía a todos los reporteros y a todos los periodistas pero que hace 20 años que trabajaban ahí, entonces las cosas que a mí me llamaban la atención, a ellos no. Ellos decían “¿pero cómo vas a mostrar este vestuario todo olvidado y sin pintura?”. Para mí eso era rico de mostrar porque  reforzaba la idea de que estos clubes con poco dinero igual seguían funcionando. Era algo que para mí y para la gente que vio la película resultó interesante de ver; para la gente que está toda la vida metida ahí adentro no le llama la atención.

En el caso de México o de Brasil, la gente acostumbra a ver algo que no les llama la atención por ser algo común pero cuando hay algunas miradas ajenas, te pueden resaltar cosas que a la gente de ahí le pasa a simple vista.

No me daría miedo el narcotráfico. De hecho cuando estuvimos en el Festival de Cine, que fui con Fernando y ganamos un proyecto que se llama el ‘Doc Montevideo’, que fue donde conocí a los chicos de la productora ‘Doble Chapa’, los que me trajeron acá a Brasil para hacer este proyecto, hablaban con televisoras mexicanas y fueron, junto a los brasileiros, los que más interesados se habían mostrado en hacer el proyecto, pero después se perdió el contacto y no ha llegado a  buen puerto. El proyecto que tuvimos en su momento era hacer dos capítulos en cada país de Latinoamérica, pero lo que nos contaban ahí los mexicanos es que preferían tener una serie completamente desde México porque no querían ver, si se mostraba la serie de televisión allá, el futbol boliviano o el futbol paraguayo, sí el brasileño y el argentino pero los demás no. El proyecto que teníamos en ese momento era con todos los países.

En Brasil ocurrió algo parecido. Por eso hicimos los 10 capítulos en Brasil, solamente de futbol brasileiro. Creo que funciona un poco mejor el formato que el de abocarse a hacer todo en torno a un Continente.

Hay que conseguir los interesados en el espacio de aire, los canales. Si hay un canal interesado, bueno ya es más fácil conseguir una productora o alguien que pueda apostar al proyecto sabiendo que va a tener la difusión. Pero hasta no tener eso, la verdad que es difícil. Las investigaciones que hizo Fernando, más que nada, están hechas en todo el continente sinceramente.

En Argentina hasta ‘El Otro Futbol’, no había registro de todo el país. Nosotros visitamos 140 clubes para avanzar la película. Considero que es  algo que va más allá del futbol, inclusive como un registro socioeconómico y cultural, merece la pena que no siga avanzando este mundo de la FIFA sin dejar registro de El Otro Futbol.

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