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Mes con mes, Mourinho muerde

por | April 9, 2014 9:27 AM
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Mes con mes, minuto a minuto, Mourinho muerde. Sus múltiples pero minuciosos machetazos mancillan a muchos, sobre todo a quienes mantienen un maquillaje mesurado a menudo. A esos mojigatos les mata que un malcriado, según sus mentes, les venga cual mazo a machacar sus modos de medir el éxito. La mayoría lo mortifica por su manera de modular, de mirar, de mofarse, de moverse, de manejar la mirada de los demás, de motivar a sus muchachos y de modernizar el mundo del fútbol. Y así, es manejable minimizarle. Sin moral, la mariposa se mira como una mugrosa mosca.

Mes con mes, Mourinho muere. Mentalicémonos que quien quiera medrar en esta mezcla de minas mediáticas, debe de estar mentalmente apto para mudarse a la mierda momentáneamente. Nosotros, malacostumbrados (mayoritariamente en México), le mostramos un miedo a dicho montaje. Menospreciamos el macerarnos de mierda creyendo que ahí uno no memoriza enseñanzas y sólo se malvive. Pero los modelos, esos que maravillan y les hacen monumentos, esos que se vuelven mártires, como Mourinho, más que miedo muestran motivación para menguar y, así, mejorar.

Mes con mes, Mourinho miente. Su misticismo migró del mercado minorista al mayorista hace diez años en Manchester. Su meteórico ascenso con el Porto fue un movimiento magnífico para madrugar a medio mundo y merecer un puesto en el mapa mundial. Sin miedo Mourinho se matriculó con un mote que meció las mentes monótonas de muchos mortales pero que también mostró madera maciza. Su marca se malinterpreta pues Mourinho es un maestro para masacrar con el micrófono. Pero dicha maniobra es parte de su maestría, una manipulación que monopoliza la atención del mundo mientras uno cree que es maltrato mundano. Así, el manoseado es él y no sus muchachos. Magia.

Mes con mes, Mourinho molesta. Su mochila es mayor pero también su motivación. La meticulosidad con la que se mueve manumite lo mejor de él en la cancha; martilla muros sin murmullos para luego mover montañas. En Milán, la Madonnina murió a sus pies. Modernizó las migas de Mancini y las modificó en una máquina que, de la mano de Milito, madrugó a Múnich y al mundo. Los merengues y sus mitigantes monedas lo llevaron a Madrid, con mesas de mármol y manteles de millonarios, aunque con mucho morbo y metralletas también. El madridismo, mestizo por Mourinho, le dio matices mediocres y magníficos. Su misión quedó a medias. Mintió sobre la Décima, pero mejoró lo de Manuel y el miocardio de unos muchachos mansos.

Mes con mes, Mourinho muerde. El modelo moderno no es modesto a la hora de meditar. Cada movimiento es milimétricamente moldeado. Cuando muestra madurez, el montonero se quita lo magnánimo y monta el mortero. Sin embargo, Mourinho monda todo ese mar de mentadas en momentos memorables como el del martes y muta de mito a movimiento.

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  • Rafa86

    Lo que sea de cada quien, Mou es un maestro, un ídolo y un modelo, es la clase de personas que amas u odias, no existe un punto medio con The Special One, sabe sacar el máximo provecho de sus futbolistas, aprovecha el entorno y maneja la prensa como nadie en el mundo y no solo eso, es capaz de desquiciar a los rivales con solo una mirada o una risa, y así dinamitar el partido.

    Excelente columna Nico, una felicitación y un saludo!

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