La Ciudad Deportiva

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Un matemático en el futbol

por | May 6, 2012 10:05 PM
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Ocho años después de ganar el Mundial México’86, Jorge Valdano, escribió: “es de buen gusto intelectual presumir de ignorancia en materia futbolística. Como si el balón fuera a destrozar los delicados jarrones de la cultura”.

A contracorriente de esa moda  -no exenta de esnobismo- que parecía bastante extendida en las letras hispánicas, algunos escritores relataron sus aproximaciones al fútbol: Manuel Vázquez Montalbán, Eduardo Galeano, Javier Marías, Osvaldo Soriano y, en México, Juan Villoro, Luis, Miguel Aguilar y Rafael Pérez Gay, entre otros.

Así como los escritores se metieron hasta “el corazón del área”, algunos exfutbolistas ficharon por la república de las letras, liberaron a los teclados del tradicional yugo de las manos y los pusieron al servicio del deporte de las patadas. Destacan los casos de César Luis Menotti desde el periodismo -que, como afirma Juan Villoro, “es literatura bajo presión”-; del propio Valdano, a través de cuentos y apuntes a modo de piques cortos; y de Alfredo Di Stéfano, quien nos legó su libro de memorias.

Dentro de este último rubro, en México se cuenta recientemente el pequeño libro Guantes blancos, del exportero atlantista Félix Fernández Christlieb. Sin embargo, seguía faltando entre nosotros alguien que tuviera la osadía de amalgamar la experiencia del futbol profesional con la ficción literaria. Juan Manuel Herrero, defensa del América de los años setenta, puso fin a esa ausencia.

A la luz del futbol

Es el título que Herrero puso a este su primer libro, publicado por Libros Magenta, en el que se remonta a los fogones primigenios de su afición a este deporte en la Colonia Condesa de la Ciudad de México, donde hizo de la calle Cadereyta una cancha, al lado del escritor y cronista contemporáneo de ese lugar, Rafael Pérez Gay.

Hijo de un exiliado de la guerra civil española, Herrero estudió en el Colegio Madrid de la capital mexicana, institución en la que aprendió a jugar al futbol “con reglas”. Más adelante formó parte de los equipos del Centro Asturiano de México, donde lo dirigió por primera vez José Antonio Roca, con quien Juan Manuel viviría sus mejores momentos dentro del profesionalismo.

Retirado prematuramente del futbol a los 25 años de edad, Herrero encuentra en su profesión de matemático por la UNAM “un sucedáneo para la tristeza” de abandonar la práctica profesional del deporte de sus amores. Tras estudiar un posgrado en Bélgica, Juan Manuel incursiona en el servicio público y funda una firma de consultores especializados.

Benjamín de Buen, escritor mexicano que vistiera los colores del mismo colegio que Juan Manuel pero que mantiene .felizmente- sus preferencias futbolísticas en las antípodas, afirma que “un aficionado es un futbolista que trabaja de otra cosa”. Si esto es así, Juan Manuel Herrero simplemente dejó de integrar hace 35 años la consabida oncena de cada domingo para participar en la noble y necesaria tarea de confeccionar una gran alineación, que recibe el nombre de Registro Federal de Electores, conformada por 78,108,907 ciudadanos, que gracias al trabajo de Juan Manuel y de muchos otros, podrán votar en las elecciones del próximo 1o de julio.

¡Muchas felicidades, Juan Manuel, por tus sesenta años!

* Farid Barquet Climent estudió la Licenciatura en Derecho en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Ha trabajado en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en el Instituto Federal Electoral (IFE), en el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) y en la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL). Ha publicado artículos en Nexos, Revista de la Universidad de México, Revista Mexicana de Política Exterior y El Mundo del Abogado, entre otras.

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